Te convierto en canción

Virtud curativa de la creatividad. Si el pensar o el sentir han migrado al exterior y su energía ha quedado allí prisionera (por el éxito de la expedición o -más- por el fracaso); urge entonces un retorno al ahora y al centro: procesar (distanciamiento) el hilo de afectos que nos oprime y nos ata, debilitando así su fuerza y tansformándolo en producto.

Te convierto en canción
(Juan Perro)

Si mañana me llamas
Y te digo que no estoy
No preguntes, nena
Que yo de qué voy

Me cansé de la pena
Que por ti yo me doy
Y si no vas a ser buena
No quiero tu amor

Me incendiaste el alma
Con tu carro de fuego
Y cambiaste la calma
En pura desazón

Si declaras la guerra
A mi corazón
Y me haces daño
Te convierto en canción

Si tu nombre es Helena
Y te envía el destino
Te convierto en estrella
De mi copa de vino

Si declaras la guerra
A mi corazón
Y me haces daño
Te convierto en canción

Irás de mano en mano
Y en boca de todos
Si te canto mía
Serás de todos modos

Si declaras la guerra
A mi corazón
Y me haces daño
Te convierto en canción

Ya no puedes hacer
Nada más contra mí
Porque eres de aire
Vuelo dentro de ti

Si declaras la guerra
A mi corazón
Y me haces daño
Te convierto en canción

Escribir como forma de perder el tiempo

A lo mejor escribir es una forma un poquito más prestigiosa de perder el tiempo… O sea, de disfrutarlo sin hacer con él nada provechoso. A menudo parece consistir en pasar el rato mirando cosas en internet y, de vez en cuando, teclear alguna frase ingeniosa…, para corregirla al poco rato. Sobre todo: permanecer refugiado en ‘tu mundo’, bien escondido de lo útil y conveniente, dejando para mañana lo que seguramente deberías hacer hoy.

Perder el tiempo - Autoretrato en Calle Magdalena

Autorretrato a la manera de Velázquez (Madrid, octubre 2016)

Kafka en Madrid

“Lo primero que Franz Kafka pregunta a su tío al llegar a Madrid es que si la ciudad tiene metro. (…) No le seduce el prodigio técnico de este nuevo medio de transporte. (…) Lo que le interesa del metro es su vida interna. En sus túneles piensa que el hombre no está solo, pasa a ser un objeto urbano como el agua que circula por las cañerías, un integrante del flujo sanguíneo de la ciudad.” (Paco Gómez, Proyecto K, Madrid, 2016)

Un cadáver en El Soriano

Por razones algo confusas, me vi impulsado, hace cosa de un año, a realizar este microrelato policiaco en 150 palabras. Ahora, la cadena de televisión AXN lo ha incluido (aunque saltándose la tipografía muy a la torera…) en el ebook La audiencia ha escrito un crimen, junto con el resto de los 1418 textos enviados (!!). De esa manera, el microrelato, especie de trailer de un caso nunca escrito, ha resultado ser la primera aparición publicada del inspector Carrere…

Un cadáver en El Soriano (Microrelato policiaco)

—Esto es un robo que se ha torcido, jefe —aventuró Romerales.
El inspector Carrere giró su rostro de cemento gris hacia el cadaver mofletudo, con americana de pata de gallo y billetera vacía sobre el regazo, que yacía en los servicios del Bar Soriano, especialidad en champis a la plancha.

—Nos iremos donde tú quieras, mi vida —suplica el hombre.
Ella luce vestido escotado y maquillaje de barra americana. Cabello fosco en un moño Madame Butterfly apuntalado por dos finas agujas con remate de perlas cultivadas.

—¡Anda, un ventajista! —chilló Romerales al descubrirle un naipe en la bocamanga—. Habrá desplumado al primo equivocado.
Carrere, mientras, perseguía rastros de carmín por el cuello atocinado del difunto.

—Con esto podemos empezar de nuevo… —insiste.
Ella lo mira sin ver.

—Menudo primo… —murmuró Carrere. Sus ojos KGB repasaban los picotazos ensangrentados por donde aparecía perforada, de parte a parte, la papada del jugador.

Estamos hasta el cuello

hasta el cuello

Gran Vía, Madrid (Oct. 2015)

Aquí estamos, hasta el cuello de mierda, podríamos decir; o sea de falsedad, ansias enfermas y pillaje. Puede que se me olvide algunas mañanas de sol…, pero siempre es fácil recordarlo viendo las noticias o paseando a orillas de este mezquino río de fango. Indígnate, pero sin descuidar tu propia rapiña, tu pequeño fraude disimulado. Ya llega la primavera y saltaremos de bar en bar, felices con nuestra mente anestesiada, manchando las aceras de vómito y de verdades hechas a medida, reinventadas para la tertulia televisiva y el retuit. Compra un nuevo smartphone o fóllate al marido de otra. O cómete los mocos en un banco de alimentos, ¿a quién le importa? Día tras día me paseo por este decorado de plástico y cartón piedra, con purpurina a la moda y political correctness. Y te digo: ¡baila la danza eterna de la mercancía! Jesús te espera en el Corte Inglés. Total, si la vida son dos días…

La fuerza unificadora de la historia

La columna vertebral está formada por el profundo deseo y por los esfuerzos del protagonista por restaurar el equilibrio en su vida. Se trata de la fuerza unificadora primaria que mantiene unidos el resto de los elementos narrativos. (…) La columna vertebral de cada película de Bond, por ejemplo, se podría definir como ‘vencer al archivillano’. James (…) quiere, y solo quiere, salvar al mundo. Como fuerza unificadora de la historia no se puede cambiar su búsqueda de ese objetivo consciente. Si dijera: “Al diablo con el doctor No. Ya me he aburrido del espionaje y me iré al sur a jugar al golf y mejorar mi handicap”, la película quedaría destruida.

(El Guión, Robert McKee)

Suena bien, ¿no será justamente eso lo que queremos hacer?

El mismo y distinto

Creo que mañana hará 26 años que llegué a Madrid. Es bien curioso ser uno el mismo y distinto 26 años después, y pasearse por esas calles que son también las mismas y distintas. Es raro de verdad el hecho de ser el mismo y distinto a la vez, ¿no?

Y también me choca pensar que muchísimos de los que se pasean por estas calles, no habían nacido siquiera la primera vez que yo las pisé, cuando era ya el que soy (aunque distinto…)

Soledad de los domingos

En los parques atestados
de pequeños supermanes
comen pipas en silencio
las parejas o murmuran
ciertas frases adecuadas.

Por las grandes avenidas
se pasean las mujeres
y los hombres de la mano:
pensativos van gestando
el embrión de su desdicha.

Al salir del multicine
corre un aire destemplado;
me abotono la chaqueta
pero el cuerpo se me encoge
ante el lunes inminente.

Soledad de los domingos,
soledad ventosa del cielo
añil sobre las farolas.

Soledad de los domingos
especialmente
en otoño.

 

(2010)

Ilustración: Gran Vía, Nemesio B. Balsera (Fragmento)

Poder: los que mandan y los que obedecen

Nos indignan, con motivo, algunas formas de usar el poder. Solo decir que la estructura jerárquica de la sociedad hay que verla y entenderla en su continuidad invariable desde Adan y Eva (véanse la antropología y la dinámica de grupos). La historia nos muestra la infinita variedad de formas que ha revestido esa jerarquía inamovible, la pluralidad de discursos justificativos, los intentos siempre fallidos de superar este estadio natural (animal) del ser humano.

Es como convencer a los orangutanes de que razonen solo un poquito más, se organicen, y dejen de pelearse por la comida, por las hembras, por el territorio. Parece fácil pero ese saltito la humanidad no lo ha podido dar. Cada orangután piensa siempre primero en su propio estómago, luego se golpea el pecho varonilmente. Las hembras lo admiran, los derrotados le rinden pleitesía. Cada uno tan contento con su puesto en la pirámide, con tal de que quede un poquito de basura para su estómago, y una bella canción o un relato heroico para que la basura sepa deliciosa…